Santo Aeolus
10. 07. 1960
Mis hijos amados:
Por sus constantes empeños y sus llamados a su propia gran
fuente dentro de la Santa Llama Crística y a la Hueste Celestial, ustedes han atraído Nuestro amor y ayuda, para que seamos
sus guías constantes. Puede que sepan, que cuando la Luz dentro del corazón del chela se expande, Nosotros estamos jubilosamente
dispuestos a venir y brindar la asistencia que esa vida pueda requerir. Nos regocijamos de que la Luz dentro de sus corazones,
ya no esté más atada, sino que mediante sus fieles empeños volverá a expresar de nuevo la plena perfección para la cual fue
manifestada inicialmente, desde el Corazón del Padre, la Presencia Universal de Dios “YO SOY”.
Si cuando la humanidad genera los pensamientos, sentimientos,
palabras y acciones, no son calificados con un cincuenta por ciento de Luz dentro de ellos, no se elevan a la atmósfera superior
para convertirse en parte de los grandes registros akáshicos que perdurarán por siempre como una memoria del bien escrito
en "el libro de la vida" del individuo. Tales pensamientos, sentimientos, palabras y acciones permanecen atadas a la Tierra,
y contribuyen a la efluvia que sobrecarga la Tierra y el aura de los individuos.
Ustedes deberían estar ahora en capacidad de darse cuenta,
primero que nada, de cuán importante es el mantener la Serenidad en sus pensamientos y sentimientos, palabras y acciones;
y luego, en segundo lugar, conocer el gran beneficio de sus llamados para purificar la atmósfera de la Tierra, especialmente
la de las grandes ciudades del mundo donde habitan millones de personas apiñadas, en su mayoría infelizmente, y donde se generan
tantas imágenes mentales de aflicción y distorsionadas, así como también sentimientos malsanos.
Mis chelas, ¡qué poco se dan cuenta de la gloria y la elevación
que un espíritu firme y fiel puede traer a la Esfera Terrenal y su gente, cuando la humildad y el altruismo son las partes
intrínsecas de su naturaleza, al tiempo que hace sus invocaciones pidiendo la purifica¬ción de la humanidad y de la atmósfera
de la Tierra.
No desmayen por el desasosiego actual de los seres externos
de las personas. La gran fuente dentro de ellos está consciente de que lo que están buscando es la plena expresión de La Divinidad.
Vuelvo a enfatizar que sus invocaciones por la humanidad, sea por cuenta propia o en grupo, abren la puerta a esta Divinidad,
sostenidamente con paz y amor, para verterse en sus vidas y las de ellos; y por esto cuentan ustedes con las bendiciones de
la Hueste Ascendida de la Luz.
Amor y bendiciones,
El Santo Aeolus