Por El Santo Aeolus
19. 06. 1960
Amados Hijos que buscan la Liberación Divina:
Tal cual se les ha dicho, el poder de la invocación consciente
de Dios, descarga un poder ilimitado y una presión sin par de energía desde las Inteligencias Divinas, tan más allá de la
conciencia de los miembros limitados de la raza humana que emiten el llamado, que no hay palabras que puedan describir adecuadamente
la eficacia de sus tratamientos. Ustedes -mi grupo precioso de almas iluminadas que han sido reunidas en conciencia mediante
esta Enseñanza- se han convertido en una tremenda presión e influencia para bien sobre toda la raza humana. Cuando los chelas,
individual y colectivamente, son concienciados de un requerimiento, ese poder de invocación, según es conscientemente puesto
en movimiento por ellos, traerá respuestas Cósmicas de naturaleza permanente.
Les sorprendería y deleitaría, si pudieran ver cuánto de
la sustancia imperfecta de sus propios mundos y del de la humanidad, ustedes han sublimado mediante sus decretos. Luego, su
propia Energía Divina purificada, regresa a sus Cuerpos Causales, donde espera para ser descargada a ustedes, y a través de
ustedes, mediante sus Cristos Internos, según se presente la ocasión y los requerimientos del momento.
El propósito de
la individualización y el largo viaje a través de la experiencia llamada "vida", es el de aumentar la Presencia de la Llama
de Dios "YO SOY", expandiendo de esta manera los poderes de la Deidad. La fidelidad de cada hombre en realizar el propósito
de Dios se observa por la cantidad del Espíritu de Fuego que él tiene el privilegio de custodiar en su pecho.
Invocaciones para la elevación de la humanidad, aumentan
este “Espíritu de Fuego” de Dios dentro de la Santa Llama Crística de cada chela diligente, y contribuye al empeño
ascendente de cada individuo en la Tierra, así como también a todas las evoluciones en, a través y alrededor de la Tierra,
que actualmente la utilizan como hogar planetario.
Mis bendiciones y gratitud los envuelve.
Amor y bendiciones,
El Santo Aeolus